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  Reconocimiento y gratitud a Jose Manuel Santiago Marín (20/03/2020)

En estas trágicas fechas que atravesamos de gran dolor, quiero felicitar por la formidable carrera que está llevando a cabo, así como agradecerle su esfuerzo y dedicación en estos días tan tristes a José Manuel Santiago Marín.

Muchos no os acordaréis de él. Se trata del hijo de D. Florentino Santiago el cual estuvo de cabo de la Guardia Civil en nuestro pueblo durante varios años.

En estos días, podéis ver habitualmente a José Manuel en televisión dando el parte diario en cuanto a la Guardia Civil se refiere dado que tiene el rango de General de Brigada y es Segundo Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil.

EL ESPAÑOL | 20.04.2020
Aparte de diplomado de Estado Mayor, el general Santiago es licenciado en Derecho, tiene un máster en Dirección y Gestión de la Seguridad y otro en Unión Europea. Además de la lengua materna, habla inglés y francés con cierta fluidez, aunque no domina estos dos idiomas. Como experto que es, policías de otros países europeos como Albania o Rumanía recurrieron a él en calidad de asesor.
También le consultan como experto en el control de fronteras diferentes países de Europa y de África, como Libia o Mauritania.

José Manuel Santiago Marín nació en Villasequilla, un pequeño pueblo castellanomanchego de 2.500 habitantes ubicado en la provincia de Toledo. El 22 de noviembre cumplirá 59 años. Está casado y tiene dos hijas. A su mujer, salvadoreña, la conoció mientras estaba de misión en El Salvador.

Santiago Marín es hijo de guardia civil. Su padre, Florentino Santiago, llegó a subteniente y trabajó muchos años destinado en diferentes cuarteles de Castilla-La Mancha.

Siguiendo el ejemplo de su progenitor, el joven José Manuel sintió pronto esa vocación de continuar el camino iniciado por su padre. Ingresó en 1980 en la academia militar, donde se graduó como teniente de la Guardia Civil en julio de 1985. Al poco de abandonar la academia, lo destinaron al País Vasco, como le sucedía a muchos otros agentes de su generación.
Eran tiempos en los que ETA mataba casi a diario. Esos jóvenes recién salidos del cascarón de la academia solían recalar en uno de estos tres destinos: el Grupo de Acción Rápida (GAR) de la Guardia Civil -fundado en 1982 como una unidad de élite en la lucha antiterrorista-, los Servicios de Información y las unidades territoriales.


Un compañero de por aquel entonces del general Santiago Marín cuenta a EL ESPAÑOL que estuvo destinado en Vizcaya y Guipúzcoa, donde ayudó a desmembrar a distintos comandos de la banda terrorista. Era una época sin tregua para la Guardia Civil. Coches bomba, tiroteos en plena calle o detección de zulos repletos de explosivos y armamento formaban parte del día a día de esos jóvenes agentes recién llegados.

Santiago Marín desembarcó primero en el GAR. Después, en el Servicio de Información de la Guardia Civil en el cuartel de Intxaurrondo, en San Sebastián, uno de los destinos más complicados de los años 90 por las hostilidades terroristas. Fue uno de los lugares más castigados por ETA durante aquellos años del plomo.

Un ejemplo de su prolífica actividad en la lucha contra la banda se comprueba al observar algunas de las operaciones en las que participó: solo en los años 1988 y 1989 formó parte de los operativos que permitieron desarticular hasta nueve comandos y distintas infraestructuras logísticas de ETA. En ese período cayeron los comandos Aritza, Adarra, Txarito, Bikote, Zorrotz,
Eibar y Araba. Santiago Marín estuvo allí casi una década, y aquel tiempo marcó profundamente su trayectoria vital y profesional.

Su siguiente destino, por un breve período de tiempo, fue Lleida. Y más tarde empezó a participar en misiones internacionales, adscritas y coordinadas con la OTAN. Estuvo en Guatemala, en Colombia y en los Balcanes. Allí, en Bosnia Herzegovina en concreto, participó en operaciones internacionales como comandante de la Unidad de Policía Internacional (IPU).

También trabajó sobre el terreno en El Salvador, otro país que le marcó enormemente, pues allí conoció a su mujer. 'Son países en los que ha pisado el barro, no de ir a pasear por allí por la ciudad', explica un agente de la Benemérita que le conoce desde hace más de veinte años.

Tras pasar un tiempo enfocado en misiones de lucha contra el narcotráfico, la trata de seres humanos o la gestión de conflictos armados, de América central regresó a España, donde ascendió a teniente coronel en la comandancia de Madrid.

También pasó por las comandancias de Alicante, Málaga y Sevilla. Más tarde, fue destinado a la jefatura de fronteras dado que es un experto en la lucha contra la inmigración irregular.
Luego, regresó a la capital, ya como general.

Como se puede comprobar cada mañana en las ruedas de prensa de los técnicos de gestión de la pandemia, luce en su pechera innumerables condecoraciones, entre ellos el distintivo del GAR. Ahora también ejerce como vocal en el Tribunal Militar Central.

El 15 de mayo, San Isidro, es el día grande en la localidad de Villasequilla. La otra jornada grande de la localidad se produce a finales de julio, con las fiestas de Santa María Magdalena.
Ese día, el general Santiago Marín suele dejarse ver por su localidad natal, donde todavía vive buena parte de su familia y donde muchos albergan un tremendo orgullo por lo lejos que ha llegado en el escalafón de la Benemérita.



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